Dicen que hay crisis. A todas horas nos bombardean con tal información, y yo me pregunto, ¿pensará también que hay crisis el nuevo fichaje del Madrid, Cristiano Ronaldo? Que me perdonen los madridistas, pero tanto entusiasmo por un tío que por muy bien que lo haga, se dedica sólo a darle patadas a una pelota, me parece excesivo.
Una no es de por sí futbolera. Quizás por eso no entiendo que un club se gaste la friolera de 96 millones de euros en un jugador. Y sé de amantes de este deporte a los que también les parece una, ¿cómo llamarlo?, salvajada. No voy a recurrir al argumento tan usado ya de que mientras en el mundo mueren millones de personas de hambre y de enfermedades que, con un poco de investigación y de dinero acabarían erradicándose, otros gasten millonadas en algo tan banal como el fútbol. Aunque sea lo que pienso.
Otro argumento que en estos días es de los más utilizados es que hay crisis. Y son muchos de los que más les cuesta llegar a fin de mes aquéllos que más se alegran por el fichaje estrella. Ya se sabe: poco pan y pésimo circo. De alguna forma hay que evadirse.
Es triste que a éste tío se le considere un héroe o algo parecido por ser capaz de dar patadas a un balón. Tengo que reconocer que a mí me cuesta acertar. Pero sé que no es tan difícil. De ahí que no entienda que sea el tema de conversación en cada bar, en cada terraza, en cada parque... Y no me parecería mal que fuera tan famoso si tuviera algún mérito. Y es que el espectáculo en el Bernabeu, y que todos vayan como locos a comprarse su camiseta indica la importancia que se le dan a cosas como el fútbol.
Claro, que a esto contribuyen los medios de comunicación. Y no sólo en la sección de deportes. El día de la presentación dejaron de dar noticias “importantes” (lo siento, a mí me importa más lo que pasa en el mundo que un pegapatadas) para conectar en directo y ver cómo miles de histéricos gritaban.
También puedo decir que le encuentro más mérito a lo que hace otro de su mismo equipo, Iker Casillas, que dedica sus vacaciones a colaborar con una ONG. Pero claro, eso no interesa.
No sé. A lo mejor si el fútbol me atrajera más entendería algo. Pero creo que, para que me atrajera más, tendría que cambiar lo de ser once tíos en calzones corriendo detrás de una pelota, por ser once tíos en pelotas corriendo detrás de unos calzones. Aunque pensándolo bien, si los calzones corren solos, malo.