Nº 89 - 20 de julio de 2009
ISSN 1988-2181

Cuando una gripe se convierte en una trampa mortal

Ana Isabel GONZÁLEZ

Quizás algunos me tachen de inmoral o de algo incluso peor. Pero me parecen demasiadas muertes casuales por gripe A en el mismo hospital, el Gregorio Marañón. Y si alguien todavía no sabe de qué hablo cuando hablo de casualidades, me refiero a una madre y su hijo, Dalila y Rayan, de origen marroquí.

El mundo se ha vuelto loco con la gripe A. Cada día las víctimas se multiplican de manera exponencial. Pero sólo los que tienen algún tipo de problema adicional derivan en gravedad. Esta variante de gripe es una más, como la que nos llega cada invierno. Incluso menos maliciosa. Entonces, me pregunto, ¿por qué tanto escándalo con ella? Todas las gripes invernales afectan en mayor medida a aquéllos que están más débiles. Pero que yo recuerde, hasta ahora no se daban datos de muertes por gripe. Quizás sea mi memoria de pez, es probable.

El caso es que la primera víctima mortal en España de esta pandemia fue Dalila, una mujer marroquí embarazada, a la que tuvieron que sacar el niño mediante cesárea antes de morir. Podría ser algo normal si no fuera porque Dalila fue dos días a urgencias, y allí le dijeron que sus dolencias se debían al embarazo. Supongo que si le hubieran hecho algún tipo de prueba habrían detectado a tiempo su fiebre, que se debía a la gripe A. Cuando por fin le ingresaron, ya era tarde. La chica, de sólo veinte años, tenía asma que derivó en una neumonía y le mató.

Quizás sea demagógico decir que no le hicieron pruebas por tratarse de una mujer marroquí. Suena descabellado. O sonaría descabellado, si no fuera porque trece días después le tocó al bebé. Y si con la madre cometieron un error, a lo del bebé ya se le puede llamar negligencia: una enfermera recién salida del horno y con contrato temporal, y sin experiencia, sola en una unidad de neonatos. Le tocaba poner la comida del pequeño y se confundió de vía como quien se confunde de timbre al llamar a una puerta. Pero con un resultado un poquito más peligroso: el bebé, Rayan, murió.

Ahora dicen que la enfermera está en tratamiento psiquiátrico. ¿Y el marido de Dalila y padre de Rayan? De él dicen que está destrozado. Y las malas lenguas, que ahora va a ir a sacar todo el dinero que pueda al hospital. Desde aquí sólo puedo decir que tiene mi apoyo, que les despelleje (económicamente hablando). Está claro que eso no le va a devolver a los dos que se le han ido, pero dicen que cuando ocurre una tragedia, a la larga, con el dinero, se hace más llevadero.


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